Lo que más me impresionó al venir a estudiar a Maastricht fue cómo aquí te impulsan a ser independiente y a superar tus límites. La diversidad internacional te enriquece, y estar rodeada de personas así te desafía y motiva constantemente. Mi mentor dijo que estudiar fuera es como hacer un doble grado, y ahora veo que es así. Me impactó darme cuenta de que, muchas veces, me sentía la más “tonta” de la clase, pero eso me hizo comprender que solo así, en cualquier situación, encuentras el mayor potencial de crecimiento. Además, ver lo rápido que avanzas es increíble, tanto a nivel personal como profesional.